LOS DISTINTOS GRADOS DE GRAVEDAD DE LA FASE AVANZADA DEL TUMOR

En la introducción a la fase avanzada de la enfermedad (HAY CÁNCER Y LAS COSAS NO ESTÁN BIEN) se puede captar una contradicción muy fuerte: por una parte se dice que la enfermedad no se puede curar más, por otra se dice que la recaída local deja probabilidades de curación mayores con respecto a la recaída con metástasis a distancia, y también en condiciones de metástasis se habla de excepciones. Pero entonces, ¿se puede curar desde la fase avanzada de un tumor o no se puede curar? El contraste es evidente y hay que aclararlo porque «frecuentemente» es fuente de incomprensiones con los médicos.

Es toda cuestión de probabilidades. Las probabilidades de curación de la enfermedad avanzada están a menudo muy por debajo del 10 %, como media alrededor del 5 %, con diferencias muy grandes de tumor a tumor, menos del 1 % en el carcinoma de páncreas y más del 10 % en el cáncer de mama. Una probabilidad de cada diez es ya muy poco, pero una de cada cien quiere decir casi nada.

Nace de aquí la dificultad de comunicación de una cosa tan crucial como la posibilidad de curarse. El médico no quiere ilusionar al paciente, porque sabe que el ser humano tiende a sobreestimar las probabilidades bajas. Se dice que si la probabilidad de curarse es del 1 %, el paciente distorsiona en general este concepto dentro de si es uno más aceptable «me ha dicho que puedo curarme». Cuando, por el contrario, se encuentra frente a un paciente en fase avanzada, pero con probabilidades de curación mucho más consistentes, incluso si de todas formas bajas (5-10 %), el médico transmite en general esta esperanza.

Para simplificar este concepto complejo de la fase avanzada, podemos distinguir condiciones que dejan aún una cierta esperanza de curación y condiciones más graves porque la curabilidad es cercana a 0.

Las primeras condiciones están representadas por:

  1. pacientes que presentan recaídas locales que se pueden eliminar a través de la cirugía en combinación con la radioterapia y tratamientos médicos;
  2. pacientes que presentan 1-2 metástasis a distancia con características tales que puedan eliminarse completamente con suficientes esperanzas de que no se formen de nuevo en otro lugar;
  3. pacientes que, aun teniendo metástasis diseminadas en muchos órganos, responden tan bien a los tratamientos médicos en los el cáncer se reduce hasta desaparecer (LA RESPUESTA COMPLETA). Esta última condición puede llevar a la curación, aunque raramente; lamentablemente, la mayoría de estos pacientes recae nuevamente.

Las condiciones menos favorables, en orden de gravedad creciente atañen a:

  1. los pacientes con metástasis diseminadas que, lamentablemente, no han respondido al tratamiento médico de primera línea (es decir, el que se lleva a cabo como primera elección);
  2. los pacientes con enfermedad diseminada en los que también han fracasado los tratamientos usados después del primero (llamados tratamientos de segunda, tercera línea y más). Por tanto, este segundo grupo de pacientes es mucho más grave que el primero y la esperanza que les sostiene en perseguir los tratamientos de segunda, tercera y cuarta línea contra los tumores es «encontrar finalmente algo que funcione y haga retroceder al cáncer», reabriendo un horizonte sereno;
  3. los pacientes que no pueden seguir tratamientos contra los tumores sino solo tratamientos de apoyo. Se llega, de hecho, a un momento en el que existe la incertidumbre de si seguir los tratamientos antitumorales o no. Por una parte recomendar tratamientos tóxicos con eficacia mínima significa ensañamiento terapéutico. Por otro, no utilizar más medicamentos antitumorales porque se consideran inútiles y dañosos cuando pueden en realidad dar aún «algo» configura el abandono terapéutico. El sendero entre el ensañamiento y el abandono terapéutico es muy estrecho. Es difícil de recorrer para todos: el médico, el paciente y sus seres queridos. Sin embargo, cuando se decide no hacer nada más contra el cáncer, no significa en absoluto abandonar al enfermo. Significa que se le puede ayudar aún con los tratamientos de apoyo, es decir, el apoyo nutricional, la terapia del dolor y de los síntomas típicos de las condiciones avanzadas.

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